viernes, 1 de junio de 2012

principios de convivencia


PRINCIPIOS DE CONVIVENCIA



Apreciados lectores, los valores ciudadanos, conocidos más como los Principios de Convivencia y enseñados aquí a través de las entretenidas fábulas de la obra literaria, cultural y cívica de Lucy Betancourt de Palacio, forman parte de la información básica vital que todos los niños deben asimilar progresivamente desde su temprano ingreso al jardín de infantes.
Qué bueno sería que ustedes tuvieran la oportunidad de constatar los comportamientos observados en niños que han tenido la fortuna de vivir este proceso, condensado en la Pedagogía del Amor: ellos son niños que se destacan entre otros niños de su edad, sin distingos de estrato social.
Los niños que han tenido una asimilación progresiva de estos valores son más tolerantes y comprensivos sin menoscabo de su dinamismo y manifestaciones innatas de actividad y energía y sin adoptar condiciones de subordinación, están motivados hacia conocer mejor a los demás niños, entienden los conceptos de diversidad e igualdad, son gregarios, disfrutan más las actividades de grupo y aprenden a contribuir sin egoismos, y pueden distinguir la línea difusa de su propia libertad y sus derechos, en el contexto del respeto y los derechos de los demás.  
La práctica y asimilación de los principios de convivencia no solo les ayuda a vivir una experiencia escolar más plena, sino que les da fortalezas adicionales, como la autoconfianza, y también mayores elementos de juicio para diferenciar lo bueno de lo malo, y sobre todo, son conscientes de un conjunto dedeberes que asimilan en forma natural, sin que sean percibidos como una imposición por parte de sus mayores.
Principios, deberes y derechos, estos son los elementos esenciales que hoy están recibiendo muchos niños que se están educando en la Pedagogía del Amor, y que los convertirá tempranamente en ciudadanos íntegros, no por dictados de los códigos civiles en cuanto a mayoría de edad, sino porque poseen muchos nuevos elementos de juicio para evaluar situaciones, entender actitudes y tomar decisiones con inteligencia y corazón.
Los niños que hoy asisten a este proceso, pronto serán los líderes y promotores de la Civilización del Amor en Colombia, un proyecto perfectamente factible, un ideal realista al que todos podemos unirnos y apoyarlo.



PRINCIPIOS DE CONVIVENCIA - RESPETO

Respeto es el reconocimiento del valor inherente y de los derechos innatos de los individuos y de la sociedad. Estos deben ser reconocidos como el foco central para lograr que las personas se comprometan con un propósito más elevado en la vida. El respeto y el reconocimiento internacionales por los derechos intelectuales y las ideas originales deben observarse sin discriminación. La grandeza de la vida está presente en cada uno, por lo que todo ser humano tiene el derecho a la alegría de vivir con respeto y dignidad.



Veamos una perspectiva más amplia:

El respeto comienza en la propia persona. El estado original del respeto está basado en el reconocimiento del propio ser como una entidad única, una fuerza vital interior, un ser espiritual, un alma. La conciencia elevada de saber “quién soy” surge desde un espacio auténtico de valor puro. Con esta perspectiva, hay fe en el propio ser así como entereza e integridad en el interior. Con la comprensión del propio ser se experimenta el verdadero autorrespeto.

Fuente de conflicto

El conflicto se inicia cuando falta el reconocimiento de la propia naturaleza original y la del otro. Como resultado, las influencias negativas externas dominan completamente el respeto. Estabilizarse en el estado elevado del propio ser asegura auténtico respeto por y de los demás debido a que se actúa con la conciencia de que todo ser humano tiene un valor innato, que es puro y virtuoso. Esta forma de pensar garantiza la victoria final, porque la interacción sobre esta base asegura que surja la bondad inherente del propio ser y de los demás.


La causa de todas las debilidades se origina en la ausencia de autorrespeto. La persona se llena de diferentes deseos o expectativas, exigiendo consideración o respeto de los demás. La persona, al hacerse dependiente de fuerzas externas en lugar de sus poderes internos, mide el respeto mediante los factores físicos y materiales, tales como la casta, el color, la raza, la religión, el sexo, la nacionalidad, el estatus y la popularidad.

Cuanto más se mide el respeto sobre la base de algo externo, mayor es el deseo de que los demás tengan un reconocimiento hacia mí. Cuanto mayor es ese deseo, más se es víctima del mismo y se pierde el respeto hacia uno mismo y hacia los demás. Si las personas renunciaran al deseo de recibir consideración de los demás y se estabilizaran en el estado elevado de autorrespeto, la consideración y el respeto los seguiría como una sombra.

El desafío es desarrollar el valor del respeto en el propio ser y darle una expresión práctica en la vida diaria. Aparecerán obstáculos para probar la solidez del respeto y, con frecuencia, se sentirán en los momentos de más vulnerabilidad. Es necesaria la confianza en uno mismo para tratar con las circunstancias con seguridad, de manera optimista, esperanzadora. En las situaciones en las que parece que todos los apoyos se han desvanecido, lo que permanece fiel es el nivel en que se ha podido confiar internamente en el propio ser.


Ambiente de respeto

El poder de discernir crea un ambiente de respeto, en el que se presta atención a la calidad de las intenciones, actitudes, conductas, pensamientos, palabras y acciones. En la medida que exista el poder de la humildad en el respeto hacia el propio ser —y el discernimiento y la sabiduría que permiten ser justo e imparcial con los demás— habrá éxito en la forma de valorar la individualidad, apreciar la diversidad y tomar en consideración la tarea en su totalidad.

El equilibrio entre la humildad y el autor respeto da como resultado el servicio altruista, una actuación honrosa desprovista de actitudes débiles tales como la arrogancia y la estrechez mental. La arrogancia daña o destruye la autenticidad de los demás y viola sus derechos fundamentales. Un temperamento así perjudica también al transgresor. Por ejemplo, la tendencia a impresionar, dominar, o limitar la libertad de los demás se manifiesta con el propósito de imponerse en detrimento del valor interno, de la dignidad y la paz mental. El respeto original se subordina a uno artificial.


Por tanto, pretender ganar respeto sin permanecer consciente del propio valor original se convierte en el método mismo para perderlo. Conocer el valor propio y honrar el de los demás es la auténtica manera de ganar respeto. Puesto que tal principio tiene su origen en ese espacio prístino de valor puro, los demás sienten intuitivamente, la autenticidad y la sinceridad. En la visión y la actitud de igualdad existe una espiritualidad compartida. Compartir crea un sentimiento de pertenecer, un sentimiento de familia.

Ese sentido de honor y de valor puede extenderse a la naturaleza. La falta de respeto y trabajar en contra de las leyes de la naturaleza ocasionan un desequilibrio ecológico y desastres naturales. Cuando el respeto y la reverencia se extiendan a la energía eterna de la materia, los elementos servirán a la humanidad con precisión y abundancia.




Una contribución adicional:

1. ¿Qué es respetar? Respetar a alguien es tratarlo de acuerdo a su dignidad. Esta dignidad propia requiere de los demás un comportamiento adecuado, de modo que las faltas de respeto voluntarias son una injusticia, por incumplimiento de ese deber. En cambio, donde hay respeto reina un ambiente cordial y amable, propio de la caridad.
 
2. Ejemplos de falta de respeto en las relaciones sociales:
  • La difamación y las burlas rebajan la dignidad de las personas, y este trato injusto es una falta de respeto.
  • Los obreros y subordinados son seres humanos. Tratarlos como esclavos es una falta de respeto a su dignidad de personas.
  • En cualquier sociedad (Familia , aula, empresa, ciudad...) debe haber autoridades que la dirijan (padres, profesores, jefes, concejales...). Esto exige a hijos, alumnos y subordinados un trato disciplinado y obediente. Las rebeldías son falta de respeto hacia la sociedad.
  • Las faltas de educación voluntarias (desplantes, portazos, etc.) suelen ser ejemplos de falta de respeto pues el trato adecuado a esas personas debía ser otro.
3. Otros ejemplos de falta de respeto:
  • La mujer es una persona humana y es injusto tratarla como un objeto sexual. Esta injusticia es entre otras cosas una falta de respeto.
  • El amor humano posee una gran dignidad que exige un trato delicado. La pornografía es una falta de respeto hacia la humanidad.
  • Los animales y plantas están al servicio del hombre pero poseen de por sí alguna dignidad en cuanto criaturas. El hombre puede divertirse con ellos, utilizarlos,  y alimentarse de ellos , pero dentro de ciertos estándares donde hay respeto porque se mitiga o se evita el sufrimiento.
4. ¿Qué faltas de respeto son más graves? La gravedad de una falta de respeto depende de lo que se realice y de la dignidad que se intenta dañar. Lo peor son los insultos y burlas dirigidos a Dios.

5. ¿Respetar equivale a desinteresarse? No, no. Un gran dogma del egoísmo es afirmar: "yo respeto a los demás; que los demás me respeten". Esto es un falso respeto pues normalmente equivale a decir "allá ellos con sus problemas". El trato adecuado a la dignidad de los demás es interesarse por ellos (sobre todo por su alma), pues además de respetar es preciso amar  a todos, deseando activamente su bien.

6. ¿Se debe respetar a todos igual? Cualquier persona posee una dignidad por el hecho de ser persona. Y así todo hombre merece algún respeto, un trato adecuado a su dignidad humana. Este deber básico incluye respetar sus bienes, su vida, su fama, su intimidad,... Sin embargo:
  • Algunas personas merecen un respeto mayor debido a una dignidad superior. Por ejemplo, los padres, los ancianos, las autoridades, etc. El trato entre compañeros es diferente del trato hacia padres y profesores. Con éstos el modo de hablar y escuchar debe ser más respetuoso.
  • También hay personas que por su conducta infrahumana pierden parte de su dignidad y merecen menor respeto. Por ejemplo, los delincuentes pueden ser encarcelados. El respeto no se opone a la justicia.
7. ¿Corregir es una falta de respeto? El respeto no significa dejar a los demás que hagan lo que les venga en gana. Hay cosas que se deben prohibir, y asuntos que se deben corregir. Tanto el respeto como la corrección se apoyan en la caridad que a veces exige corregir. Corregir en exceso o en defecto no es falta de respeto sino de caridad. Se añade la falta de respeto si se corrige con malos modos.

8. ¿El respeto quita confianza y espontaneidad?:
  • El respeto mutuo proteje la dignidad de las personas y por tanto origina seguridad y confianza. El respeto es distinto del temor.
  • La espontaneidad surge de las costumbres, que originan un modo natural o propio de comportarse. Si uno tiene el hábito de respetar, el respeto le saldrá espontáneo.
9. ¿Exigir un respeto es propio del orgullo? Por orgullo alguien puede pensar que posee una dignidad superior a la que realmente le corresponde. En consecuencia, esta persona algo susceptible exigirá un trato y un respeto excesivos. En cambio, si la dignidad es verdadera, el respeto adecuado es propio de la justicia.



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